Olvidemos por un momento nuestra pasión por las bicicletas como medio de transformación social y salvación del medio ambiente y veamos el tremendo impacto que el transporte tiene en nuestras vidas. El tipo de transporte que se utilizaba a finales del siglo XX, en su mayoría vehículos a base de combustible, era una maravilla de poder y velocidad pero no de eficiencia ni equidad. Debido a que el petróleo era barato y abundante, construimos un sistemas de transporte que no favorece a la economía. Ahora que el petróleo es cada vez más escaso y más caro –y que la población mundial se ha expandido a 7 mil millones de personas– tenemos que empezar a darnos cuenta del verdadero costo del transporte basado en petróleo.







